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Hugo Lindo Olivares

Su biografía

Resumen biográfico

Sus padres, Oscar y Matilde

Caricatura hecha por Coke (Jorge Délano)

Hugo en su madurez

Hugo en su madurez

hijos de Hugo

Sus 7 hijos. La saga continúa

Hugo Lindo Olivares nace en el puerto de La Unión, El Salvador, el 13 de octubre de 1917. Sus padres fueron D. Oscar Lindo Maduro y Dña. Matilde Olivares Civallero. Aunque de limitados recursos económicos, supieron dar a sus hijos una educación potenciadora de sus cualidades. A decir de Hugo:

"Mis padres hicieron algo importante; colocarme en colegios donde mis inclinaciones fueran estimuladas paulatinamente.
Estos esfuerzos los reconozco y los agradezco profundamente"

Desde pequeño apuntó maneras. Con sólo 12 años, ya participó como declamador en un evento en el teatro nacional, y lo hizo tan bien, que los organizadores decidieron destinar 10 Colones (moneda local en aquel entonces), como estímulo.

Estudió en varios colegios capitalinos, donde coincidió con otros estudiantes con sus mismas inquietudes, amistades que durarían toda la vida, y con los que formaron grupos literarios. Luego, con 17 años termina el bachillerato e ingresa en la facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales, donde destacó también como estudiante. Mientras tanto, participa en certámenes poéticos a nivel centroamericano, obteniendo diferentes premios, sobre todo en los Juegos Florales centroamericanos, logrando así una gran popularidad.

Antes de terminar la carrera, realizó un viaje a Chile, que le resultó muy enriquecedor en todos los sentidos, según dice él mismo:

"Naturalmente que todo aquello amplió mi mundo. Antes de marcharme, mi mundo era el San Salvador de entonces, que no era ni la décima parte de lo que el San Salvador de hoy. Fui una especie de niño aldeano que se deslumbró al ver un almacén de cinco pisos. Yo no tenía idea de que pudiera existir una cosa de esas. Un niño que asistió al teatro, que fue a exposiciones, que oyó conversaciones y conferencias de gran cultura. Esto tiene que haber determinado un impulso en mi propia creación porque, al mismo tiempo, era un enriquecimiento de mi vida espiritual"

Además, en ese viaje, vía marítima, tuvo oportunidad de establecer contacto y amistad con intelectuales de Panamá y de Chile, de dar conferencias sobre la literatura salvadoreña, y recitales de poesía, entrando en contacto con otras formas de ver la vida.

Siendo estudiante de último año, en 1938, presentó ante la Asamblea Legislativa un trabajo pionero en el sentido de otorgar protección laboral a las mujeres gestantes y a los niños trabajadores, para asegurarles de alguna manera por lo menos una educación primaria. Fue tomada en consideración en su momento, pero hasta que fue efectivamente operativa pasaron 11 años, puesto que políticamente fueron años complicados.
Regresó a El Salvador, y reanudó su carrera universitaria, doctorándose. Su tesis doctoral, "El divorcio en El Salvador" fue merecedora de una medalla de oro.

A finales del año 1943, se comprometió con Carmencita Fuentes Castellanos, con quien contrajo matrimonio entre mayo y junio del siguiente año.

En diciembre de 1944, una época políticamente muy convulsa, debido a las luchas contra el golpista Osmín Aguirre, muchos jóvenes estudiantes de secundaria y universitarios fueron lanzados a luchar contra el mismo, sin entrenamiento ni medios adecuados.
Entre ellos, el hermano de Hugo, llamado Herbert, quien falleció en la frontera con Guatemala, presumiblemente. Para aquel entonces, Hugo había pedido asilo a Guatemala, tras recibir el salvoconducto salvadoreño que le permitía abandonar el país por vía aérea (diciembre de 1944), el martes 5 de enero de 1945 huyendo de la persecusión del mismo régimen golpista.
Se encargó durante una temporada de buscar el cadáver de su hermano en tierras guatemaltecas, sin resultados. Sus restos no fueron encontrados, y se le dio por muerto. Consecuencia de estos hechos, nació el sentido poema "Ha muerto un niño".

En 1947, en una misión diplomática, le tocó viajar a Corea, donde entró en contacto con una cultura totalmente diferente a la occidental, apreciando otras formas de enfocar la vida.

"Asistí a una boda chintoísta, conocí varios templos budistas, estuve en una especie de seminario de budismo -viendo nada más- en Japón... y todas estas experiencias fueron como un fórceps que amplió y ensanchó aquella visión del mundo, que ya no era tan pacata y constreñida como había sido antes de salir."

Desde entonces, la práctica de la meditación, la búsqueda del Absoluto a base de introspección fueron prácticas habituales a lo largo de su vida

Entre 1948 y 49 desempeñó diversos cargos públicos en El Salvador, entre ellos el de asesor jurídico del Ministerio de Justicia. El año 1951 fue nombrado síndico municipal, para el que fue posteriormente elegido.

En septiembre de 1953 fue enviado nuevamente a Chile, como Encargado de Negocios primero, y luego como Embajador, hasta 1959. Solicitó entonces un destino más próximo a El Salvador, por razones personales; así que le destinan, como embajador, a la sede en Bogotá, Colombia, donde permanece hasta finales del año 60, regresando a El Salvador.

En 1961 fue Ministro de Educación, y luego trabajó activamente por la integración centroamericana en el ámbito cultural, como director del departamento de asuntos culturales y educativos de la Organización de Estados Centro Americanos. (ODECA)

A mediados del año 1969 cumple uno de sus sueños: viajar a Europa. Le destinan como embajador ante España, donde establece grandes amistades con escritores de renombre, como Dámaso Alonso, Gerardo Diego, José García Nieto y Carlos Murciano, entre otros. Permanece en la "madre patria" hasta 1972, año de su regreso definitivo.

Abrió en San Salvador la librería y galería Altamar, donde aparte de ganarse honradamente la vida, podía leer abundantemente, y organizar tertulias varias. Las circunstancias económicas del país se fueron deteriorando lentamente, hasta que llegó el momento de cerrar Altamar.

Fue llamado a ocupar el cargo de Decano en la Facultad de Cultura General y Bellas Artes, de la Universidad Doctor José Matías Delgado, cargo que ocupó hasta su fallecimiento el 9 de septiembre de 1985.

En cuanto a su vida privada, tuvo la gran suerte que la mujer de quien se enamoró, Doña Carmen Fuentes de Lindo, mujer culta, de gran tranquilidad y gran saber estar, fue su musa y compañera.

Ella siempre le apoyó y animó, especialmente en los momentos difíciles, fue la madre de sus siete hijos, y estuvo con él en la salud y en la enfermedad, en las duras y en las maduras, hasta que la muerte les separó en este plano de existencia.


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